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5 de noviembre de 2010

Cumpleaños Feliz


Ayer fue mi cumpleaños, 34 años.
Hace tiempo que parecen caer los años como los ladrillos ¡caray!.
No voy a hacer una reflexión ni un resumen de todo lo que me ha ido pasando en esta vida, que, os aseguro, no ha sido poco. No perderé el tiempo en eso, porque creo que la vida es como un pentagrama, en el que las circunstancias ponen las notas, y nosotros somos el instrumento que las interpreta; los que le pueden dar calor a la melodía o convertirla en el más gélido acorde.
Simplemente os voy a contar lo "poquito" que he ido aprendiendo en mis 34 años; y digo poquito porque espero tener muchos más años por delante, en los que seguir aprendiendo.
-He aprendido que, para poder conseguir que los demás me tengan en cuenta, primero he de tenerme en cuenta yo misma. Sólo así seré capaz de dar a los demás lo mejor de mí.
-He aprendido que, mi verdadero motor, es el amor que siento por la gente que está a mi lado, no sólo física, sino también emocionalmente.
-He aprendido a dar, simplemente porque quiero, sin esperar contraprest
ación alguna. Si recibo por haber dado bien, y si no , también.
-He aprendido a perdonar; a perdonar cosas que de verdad hacen daño, y lo he conseguido con mucha empatía y aprendiendo a ser generosa con los defectos ajenos.
-He descubierto el amor más grande que pueda existir, el más altruista, desinteresado, puro, sincero, que nace de las entrañas más profundas: el amor por mis hijos.
-He aprendido que, bajo presión, funciono mejor. (si me oyera mi médica de cabecera, seguro que me daría un buen coscorrón).
-Finalmente, he aprendido que soy como soy; que la vida se ha encargado de marcar aspectos de mi carácter, pero que yo tengo la posibilidad de cambiar aquello de mí que no me gusta, aquello que me resulta incómodo. Y que lo importante es, siempre, intentar ser feliz y hacer feliz a los demás.
Mistake: Las personas que olvidan en un segundo, son dignas de lástima, piensa que eso quiere decir que no han sentido intensamente, que es lo mejor que nos llevamos de la vida, el sentir, tanto bueno como lo malo. El sentir nos señala que estamos vivos. Un beso guapa
Leonor: Gracias por ayudarme a que todo fluya y a dejar que las cosas pasen a su ritmo. Lo cierto es que, a veces,el ímpetu me pierde. Besitos.
Velvetina: La frase de Camus es, simplemente, preciosa y perdona por copiarte el "modo respuesta", pero me parece que hace este lugar un poco más cercano. Espero que no te moleste, y , además, quiero que sepas que ESTOY CONTIGO.
Melinda:es muy sabio intentar recordar sólo lo bueno. Es una forma más de ser felices; así no dejamos que lo malo nos dañe una y otra vez. Espero verte nuevamente por aquí.
Menchu: qué decirte a tí, mi ciber mamá. No te preocupes, que no sufro. No hace daño quien quiere sino quien puede. Un abrazo.
Africa: Sinceridad es la palabra que me repito cada día cuando me levanto, sinceridad para conmigo misma y para los demás.
Canela: "Dolor Liberado, Mi Capitán!!!!!. Gracias por todo "manita".
Ion-Laos: No has de confiar sólo en tí misma; lo que has de hacer es no confiar en todo el mundo. Aprender a escojer. Todo el mundo no es fiable.
Gata Coqueta: Cada fin de semana espero ansiosa tu poema. Cada día me asombra más la facilidad que tienes para acariciar las heridas abiertas. He intentado cargar tu regalo, pero me está dando un poco de guerra. Lo conseguiré.
Sue: Gracias, simplemente, gracias por estar ahí. Tú sí que eres grande.
don Vito: Sé bienvenido a mi casa, yo visitaré la tuya. Ya he dado un pequeño paseo por allí, pero quiero leer más detenidamente.
Kangas: Pienso como tú, que todo en esta vida sucede por algo. Cada alegría, cada sufrimiento, cada persona que conocemos. Un beso.

22 de octubre de 2010

Vértigo


Esta es mi nueva adquisición: "Vértigo". Vértigo que me producen mis queridas cervicales, que rechinan como puertas oxidadas.

Parece la palabra que, en los últimos tiempos, definiría mi vida, "vértigo", "al filo de lo imposible" jajajajaja. Al menos, a veces, hasta me río de ellos.

Lo bueno es que estoy demasiado cansada para llorar, deprimirme, quejarme, o enfadarme. Para éso hacen falta fuerzas, y, ahora mismo, no las tengo. No las tengo para compadecerme de mí misma, bastante lo he hecho ya. Pero sí, para mirar hacia arriba y coger el angosto repecho con mucha gana.

El problema de fondo no ha cambiado, pero sí la forma en que yo lo afronto. Peleando, luchando, me niego a que nadie me quite las cosas que, gracias al trabajo y el esfuerzo, he ido consiguiendo en la vida; son pocas, pero son mías.

Algunas de mis amigas me dicen que, desde que he empezado a trabajar, me ha cambiado hasta la expresión de la cara, dicen que parezco otra. Incluso, una de ellas, ha llegado a decirme: "Si la cara es el espejo del alma, estás encantada de la vida".

Y es cierto. Incluso con mi nuevo inquilino, el vértigo, que ha trae hecha polvo desde hace días, y mareada como si me pasara el día y la noche embriagada; con el stress de andar todo el día corriendo de un lado para otro (que me viene bien para mis kilitos de más); deseando que todos se acuesten para tener mis cinco minutos de paz (si consigo no dormirme en el intento); con el agotamiento que, algunos días, me ataca con nocturnidad y alevosía. Aún con todo eso, me siento más feliz que en los últimos meses, siento, al menos, que estoy intentando cambiar algo, que hago frente a mis problemas, me siento útil, hasta el punto de que he cogido otro trabajito para fines de semana. Dicen por aquí que "con poquito a poquito, se hace un muchito". No sé si será cierto pero yo digo : "VÉRTIGO, ATRÁPAME SI PUEDES, JAJAJAJAJAJAJAJA"