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23 de noviembre de 2011

El camino más fácil.

 Hace un tiempo, escribí una entrada cuyo título era "Seca". Así me he sentido estos últimos meses en los que no he visitado mi rinconcito.

He sentido que las palabras estaban muertas en mi interior y dudaba de mi capacidad para expresar lo que verdaderamente sentía (cosa que jamás me había sucedido).

Me he aislado de muchas cosas, quizá porque a veces, la vida, tiene momentos en los que el pensamiento pareciera retraerse, para dejar solamente paso a la acción cotidiana: hay que hacer esto, a continuación esto otro, que no se olvide aquello.... y un sinfín de cosas y situaciones que se me han venido repitiendo, diariamente, en estos últimos tiempos. Podría decirse que me he dejado llevar por las circunstancias, en lugar de controlarlas yo a ellas.

 Hace dos semanas, tomé una determinación firme y tajante: "Hasta aquí llego y de aquí no paso". Me costó llegar a este punto pero, finalmente, acordé con mi "yo interior", que nunca más un hecho será una sentencia; que nunca más una mala palabra, un mal gesto me robaría un minuto de mi pensamiento ni me causarían desazón.

Una persona sabia, me dijo recientemente: "Olvídate de todo aquello que pueda causarte daño; déjalo correr como si de una lluvia ligera se tratara; da importancia a las cosas que verdaderamente la tienen y no te disgustes por cosas que no merecen malgastar ni uno sólo minuto de tu vida".

He madurado mucho ese consejo en mi cabeza y he empezado a establecer prioridades. Hay cosas en la vida que, inevitablemente nos causan dolor; pero creo haber aprendido a desestimar aquellas que no son los suficientemente importantes para dejarme invadir por él.

Sé que mi meta es difícil de alcanzar, pero no imposible. De hecho, en los últimos días, mi actitud a ese respecto a comenzado a cambiar y podría decirse que, incluso, me siento mejor conmigo misma.

He decidido recuperar el control de mi mundo, en la medida que de mi dependa y no volver a ser una persona fácilmente vulnerable. No se trata de creerme superior, si no de saber encontrar un camino más fácil de seguir en la vida que, de por sí, ya es lo suficientemente dura.

15 de diciembre de 2010

Vuelve la Navidad



Un año más, la Navidad llama a nuestras puertas y, con ella, otro año se despide y se va llevándose sentimientos, experiencias, alegrías y decepciones que han sido las protagonistas de nuestras vidas en 2010.
Nos cargamos de ilusiones, esperanzas y buenos deseos, para intentar empezar con buen pié el año que, en breve, comienza. Por eso y, de todo corazón quiero desearos:
-Que los sueños o ilusiones que no hayáis podido cumplir en el año que ahora termina, sucedan en el próximo que estoy segura vendrá plagado de buenas cosas.
-Que las buenas intenciones con las que todos empezamos un nuevo año, os acerquen a todos aquellos que de verdad os quieren, a pesar de las diferencias. Porque, no me cabe duda, de que todos necesitamos el calor de nuestra gente, la cercanía de nuestros amigos, sobre todo en estas fechas, que acusamos más la ausencia de los que, por desgracia, ya no están con nosotros.
-Que la decepción se olvide de llamar a vuestra puerta y en cambio siempre os acompañe la belleza de las pequeñas cosas, la pureza del alma, la capacidad de perdonar y de aceptarnos unos a otros con nuestros defectos y virtudes. Que os acompañe la salud, la buena suerte, el amor, la lealtad de los vuestros, el apoyo y el cariño de aquellso que necesitáis en vuestra vida cotidiana.
De todo corazón os deseo unas !FELICES FIESTAS Y UN PRÓSPERO AÑO NUEVO!, y , ante todo, quiero daros las gracias. Gracias por estar ahí, conmigo. Acompañándome en mis momentos bajos; riéndoos y celebrando conmigo las pequeñas alegrías que tan felices me han hecho en estos últimos meses, que gracias a vosotros, se han hecho más llevaderos y tolerables.
GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.


11 de agosto de 2010

Para tí, Papá.

Ayer, lo que pudo haber sido un día aciago para mí, tuvo un final feliz.
Ayer pude haber perdido a mi padre, en un terrible accidente de tráfico; a la vista está por cómo quedó el coche.

Es curioso cuando, ante la falta de noticias, una multitud de sentimientos y emociones se amotinan en nuestro interior, y nos damos cuenta de que, en un segundo o, quizá, en milésimas de segundo, nuestra vida puede dar un giro de 360 grados y truncarse de un momento a otro.

Esa falta de noticias desde que supe del accidente, hasta que tuve conocimiento de su estado, se apoderó de mí una impotencia inmensa. No hacía más que intentar transmitirle por mi pensamiento y mis sentimientos, por si eso de la telepatía existe, "papá no me dejes, porque te necesito en mi vida papá, no me abandones". No me salían las lágrimas; los nervios no las dejaban aflorar. No sabía por donde andaba y tan pronto empezaba a hacer una cosa, como me encontraba realizando otra... Si habéis pasado por algo parecido sabéis a qué me refiero.

Unas horas antes, tan felices y contentos, y en un ápice de tiempo, la vida del revés.

Pero tengo que dar gracias al destino, a la vida, a eso que está ahí que hace que las cosas pasen por algún motivo. Era curioso que, hace unos meses, le parecía al hombre demasiado esfuerzo hacer dieta, pero se lo propuso y consiguió adelgazar más de 20 kilos. Esa dieta, aunque parezca un chiste, fue lo que le salvó la vida, pues tuvo que salir por la ventanilla del coche, que había quedado boca abajo. Si no hubiera adelgazado, se habría quedado atrapado. ¿Las cosas suceden por algo?. No lo sé, sólo sé que hoy tengo que dar, como decía la canción, "gracias a la vida que me ha dado tanto".

1 de junio de 2010

Pequeño Gran Hombrecito

Un curso más se termina y observo, diariamente, como tus pequeñas y regordetas piernecitas se estiran y se moldean; como tu redonda carita se afina y se alarga; como me sorprendes, constantemente, con tus palabras.
Se me hace difícil recordar que, hace nada, apenas emitías algún sonido y ahora me echas cada sermón, cargado de ese razonamiento infantil, que me deja sin habla en alguna que otra ocasión.
Te observo mientras duermes y me pregunto, cuántas cosas pululan por tu linda cabecita, porque, aunque hablas mucho, dices poco y, en ocasiones, eso me preocupa. Me preocupa no poder llegar a tu interior,; me inquieta no poder acallar tus preocupaciones, que para tí, ahora, son las más graves e importantes del mundo. A veces tengo que ejercer de auténtica psicóloga, inventando juegos o trucos, para hacerte echar fuera aquello que te inquieta.
Pero, ¡eres tan especial!.¡Me has enseñado tanto!. A veces me siento culpable de no poder dedicarte tanto tiempo como, sin duda, mereces. De hecho, constantemente me reprochas que no jugamos tanto juntos, pero, algún día, entenderás las cosas, a medida que crezcas. Entenderás que no estás desatendido ni falto de cariño, sino todo lo contrario. Entenderás que te adoro más que a nada en este mundo, que daría mi vida por la tuya, estoy segura de que así será.
Entretanto, seguiré intentando dar al máximo y pedir lo mínimo. Seguiré viéndote crecer mientras te ayudo a aprender una poesía para el día de tu graduación; mientras te enseño a leer o a trocear con el cuchillo, mientras te digo: "esto esta bien, esto está mal"; mientras te estrecho entre mis brazos y mientras te digo que te quiero al acostarte.
Eres mi primer hijo y tan único y especial como el segundo. A ninguno quiero más y, en mi corazón, estáis grabados a fuego desde el día que os pensé, desde el día que os soñé; unidos por un nexo que ni todos los males del mundo nos podrán quitar. Pero a Tí, hoy, quiero dedicarte esta entrada, pues hoy necesitaba expresar mi amor por tí y cómo lamento, en ocasiones, el inexorable paso del tiempo.
Te amo pequeñín.

26 de mayo de 2010

Gracias



Aunque, a veces, me deje llevar por la desesperación o el desánimo, en el fondo pienso que, Vivir, es simplemente maravilloso.
Y es maravilloso porque, a pesar de que muchas son las tristezas que la vida nos depara a algunos, las considero más que compensadas con mis días felices.
Mi infancia no fue nada fácil, tampoco mi adolescencia, pero poco a poco las cosas fueron cambiando. A mis 19 años conocí al que, hasta hoy, ha sido el hombre de mi vida. La persona que me enseñó un amor puro, sincero, transparente e incondicional, como nunca antes había conocido.
Gracias a él llegaron unos años maravillosos, que culminaron en uno de los días más felices de mi vida: el día de Mi Boda. Y también gracias a él y a los dos hijos que me ha dado he conocido el más grande de los amores: el Amor de Madre.
Por eso, ahora que su cumpleaños está a la vuelta de la esquina, quiero darle las gracias por otro año más a su lado; gracias por quererme como lo haces; gracias por aguantar mis rabietas, mis enfados, mis lágrimas. Gracias por compartir mi felicidad, mis alegrías, mis emociones y ante todo mis sentimientos.
Gracias simplemente por estar ahí un año más, por ser mi fiel compañero, amante y amigo.
De todo corazón, GRACIAS.