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24 de marzo de 2010

Primavera.... ¡Por fin!

No sé si a vosotros os ocurre igual que a mí. Cuando llega la primavera, como por inercia, con la mejoría del tiempo llega la mejoría del ánimo.
A veces, en la vida, es necesario hacer un replanteamiento de todo aquello que nos rodea, analizar las cosas de las que podemos prescindir, entender cuáles son aquellas que nos hacen felices y cuáles aquellas de las que hemos de desprendernos porque oprimen nuestra felicidad.
Tras una mala época y a pesar de que mis problemas no han desaparecido, he llegado a comprender, a entender, que los problemas no pueden arrastrarnos con ellos, hemos de hacerles frente. Eso será lo que nos dé cada día más fortaleza y nos hará mejores personas.
Nadie nos asegura que vayamos a salir victoriosos del enfrentamiento contra nuestros miedos, nuestras quejas, nuestras vicisitudes; nadie asegura que nuestras elecciones serán las correctas, pero, si nos equivocamos, no habrá nadie que nos quite el privilegio de saber que la elección ha sido nuestra.
Como dice mi madre "todo tiene remedio, menos la muerte", y por eso y, aunque a veces no contemos con el apoyo de nadie, hay que intentar renacer en cada problema que nos surja. Hay que creer que somos lo suficientemente fuertes para resistir y salir victoriosos o si no, que vamos a tener el suficiente ánimo para cuando caigamos, poder levantarnos, sacudir el polvo y mirar hacia delante, esperando no sólo que nos lleguen más problemas sino celebrando cada alegría que nos trae el día a día, que sin duda, si nos paramos a pensar son muchas: la posibilidad de tomar un café con un amigo, la posibilidad de ver como tus hijos crecen y van aumentando sus objetivos día a día, el ser el hombro en el que lloran nuestros seres queridos cuando se sienten tristes y abatidos, y si, llegado el día, nosotros somos quienes lloran, y no aparecen hombros, mirar a otro lado y darnos a nosotros mismos un fuerte abrazo, porque si alguien tengo claro que nunca me va a fallar soy yo misma.
A veces es necesario escuchar los consejos de familiares y amigos para poder salir adelante, incluso aunque nuestro ánimo nos diga que no tiene ganas de escucharlos. Hay que prestarles atención porque en unas pocas líneas, en unas pocas palabras podemos encontrar el punto de inflexión que necesitamos en nuestra vida en un determinado momento. Así me ha ocurrido y por eso os lo recomiendo. No os lamáis las heridas sólos porque penséis que nadie os entenderá o quizá creáis que, haciéndolo, pensarán que sois quejicas o lastimeros, abrid vuestro corazón a vuestra gente. Es bien cierto la carga compartida es más llevadera.
Un abrazo.