Mostrando entradas con la etiqueta Desilusión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Desilusión. Mostrar todas las entradas

22 de mayo de 2015

Y, tontamente




    Y, tontamente, creyó que podría cambiar algo en su interior. Que le daría la fuerza suficiente, que le transmitiría tan sólo con una mirada su propia fuerza interior, para que fuera consciente de que, los sentimientos no necesitan expresarse con palabras.

   Quizá la esperanza fue el mayor de sus errores; lo bueno es que nunca exteriorizó nada; nunca dio a conocer sus verdaderos sentimientos, lo que, realmente, le hacía sentir como persona. Que le hacía recordar quién había sido alguna vez.


    Quizá ese fue su mayor acierto, no revelar sus cartas, al menos, no todas. Porque quizá le hubiera dado un inmenso poder sobre sus puntos débiles. 

    Y, tontamente, se creyó alguien diferente a lo que había conocido hasta ahora, alquien que podría cambiar su forma de ver la vida; de darse cuenta de que existen personas quieren sin egoísmo alguno.
Pero, a fin de cuentas eso era su problema; dejaba rota por el camino, a la única persona de cuántas le rodeaban que le quería sinceramente, Que le era leal hasta la muerte, que jamás le traicionaría.

    Quizá algún día se de cuenta, pero, para entonces,  ya será demasiado tarde

23 de enero de 2012

Anhelada Luz



Dime que llegará la luz
e iluminará el alma
angustiada de dolor.

Dime que llegará y
su magnifico resplandor,
enjugará las lágrimas
del compungido rostro.

Dime que la lluvia
arrastrará con su manto
la angustia que, traicionera,
hace temblar mis pasos.

Dime que la verdad
está al final del camino
y que, a pensar de mi sino
triunfante se impondrá
inundando mi camino,
alejando mi soledad.

Dime que ya viene
esa luz que tanto anhelo,
y mi andar se tornará fuerte,
sin vacilación ni miedo,
que amenace mi tranquilidad
y me prive de ver el cielo.

P.S.

10 de mayo de 2011

Sólo anhelo Paz




Cuando las palabras no sirven, pues son simples uniones de letras, vacías, sin sentido, sin alma; ¿dónde queda la cordura?

Cuando el entendimiento desaparece y, en su lugar, se siembra la desconfianza, ¿a dónde va el amor?

Siento lejano el antiguo amor que, hoy día, obsoleto queda.

La mente comienza a desprenderse de bonitos recuerdos, ansiando la paz tan deseada, tan ansiada, tan necesaria para mi agotado espíritu.

Difícil meta esa paz, pero no por ello imposible. Siento la desazón invadirme y al hastío apoderarse de mis intenciones.

¡Alma que vagas por los rincones, busca tu serenidad porque, de lo contario, la sinrazón hallará en ti tu morada

26 de noviembre de 2010

Decepciones


No sé por qué, siempre asociamos la madurez a la edad; quizá se deba al tópico "más sabe el diablo por viejo, que por diablo", no lo sé.

Lo cierto es que, en ocasiones, la gente de la que esperamos la paciente madurez que da la experiencia, nos sorprende con infantilismos que ya ni los adolescentes tienen.

Me siento desinflada, bueno, quizá la palabra exacta sea decepcionada, por la actitud de alguien a quien creía conocer, tonta de mí, y que no conocía en absoluto.

Nunca me ha gustado la gente que vive de cara a la galería. Nunca he sido persona de dobleces, medias tintas ni malas intenciones y quizá por eso no me gustan las personas que las tienen. No me gusta que me hagan creer en la bondad, en la hermandad nacida del alma, no de la sangre, cuando lo que en verdad ocultan son egoísmos y pretensiones de otros matices nada agradables.

Nunca me ha gustado ser el centro de atención, prefiero pasar un poquito desapercibida no vaya a ser que me eleve demasiado, porque ya se sabe que cuanto más alto se sube, más daño te haces al caer.

A mí se me ha caído una ilusión, una amistad venida a menos. me gustan los amigos francos, que van de frente, que no son perfectos, que tienen malos días; aquellos con los que discuto pero que, al mínimo gesto, todo se calma y vuelve a su lugar porque hay complicidad, entendimiento, cariño y respeto. No les doy la razón en las discusiones, si no la tienen. Intento que vean sus errores, como pretendo que me hagan darme cuenta de los míos. Ellos saben que, incluso con discrepancias, discusiones y enfados, estoy ahí, porque nos queremos y no por el hecho de no comulgar con las mismas opiniones los quiero menos, al contrario, me siento aún más unida a ellos, y más enriquecida y completa, porque ellos suplen mis caricias. De la amistad me quedo con la siguiente frase:

"Amigos son aquellos que sujetan tus alas cuando, a éstas, se les ha olvidado cómo volar"

26 de junio de 2010

Desilusiones


Decidme a quién me encomiendo,
cuando el demonio me ronda.
Ruje mi interior,
como juntos mil infiernos.
¿Acaso sólo recibo
desencantos y misterios?.
La vida, a veces, me agota,
fulminando mi quietud.
La simpleza de las mentes,
desbarata mis criterios.
¿Acaso no merezco
descanso y serenidad?
Repetir más lo mismo, no puedo.
Permitir más desilusión, no quiero.
Quisiera que mi cabeza, mi corazón controlara
para liberar mi alma,
de la pena que hoy me embarga.
Pena por la decepción,
que una vez más me visita.
Pena por la desazón,
que a mi espíritu acompaña.
Y cada vez que recuerdo
los momentos que buenos creía,
me siento estafada y dolida,
pues no dudo haber sido engañada.
¿Todo ocurre porque ha de ser
o todo es porque destinado está?