22 de mayo de 2015
Y, tontamente
23 de enero de 2012
Anhelada Luz
10 de mayo de 2011
Sólo anhelo Paz
Cuando las palabras no sirven, pues son simples uniones de letras, vacías, sin sentido, sin alma; ¿dónde queda la cordura?
Cuando el entendimiento desaparece y, en su lugar, se siembra la desconfianza, ¿a dónde va el amor?
Siento lejano el antiguo amor que, hoy día, obsoleto queda.
La mente comienza a desprenderse de bonitos recuerdos, ansiando la paz tan deseada, tan ansiada, tan necesaria para mi agotado espíritu.
Difícil meta esa paz, pero no por ello imposible. Siento la desazón invadirme y al hastío apoderarse de mis intenciones.
¡Alma que vagas por los rincones, busca tu serenidad porque, de lo contario, la sinrazón hallará en ti tu morada
26 de noviembre de 2010
Decepciones
No sé por qué, siempre asociamos la madurez a la edad; quizá se deba al tópico "más sabe el diablo por viejo, que por diablo", no lo sé.
Lo cierto es que, en ocasiones, la gente de la que esperamos la paciente madurez que da la experiencia, nos sorprende con infantilismos que ya ni los adolescentes tienen.
Me siento desinflada, bueno, quizá la palabra exacta sea decepcionada, por la actitud de alguien a quien creía conocer, tonta de mí, y que no conocía en absoluto.
Nunca me ha gustado la gente que vive de cara a la galería. Nunca he sido persona de dobleces, medias tintas ni malas intenciones y quizá por eso no me gustan las personas que las tienen. No me gusta que me hagan creer en la bondad, en la hermandad nacida del alma, no de la sangre, cuando lo que en verdad ocultan son egoísmos y pretensiones de otros matices nada agradables.
Nunca me ha gustado ser el centro de atención, prefiero pasar un poquito desapercibida no vaya a ser que me eleve demasiado, porque ya se sabe que cuanto más alto se sube, más daño te haces al caer.
A mí se me ha caído una ilusión, una amistad venida a menos. me gustan los amigos francos, que van de frente, que no son perfectos, que tienen malos días; aquellos con los que discuto pero que, al mínimo gesto, todo se calma y vuelve a su lugar porque hay complicidad, entendimiento, cariño y respeto. No les doy la razón en las discusiones, si no la tienen. Intento que vean sus errores, como pretendo que me hagan darme cuenta de los míos. Ellos saben que, incluso con discrepancias, discusiones y enfados, estoy ahí, porque nos queremos y no por el hecho de no comulgar con las mismas opiniones los quiero menos, al contrario, me siento aún más unida a ellos, y más enriquecida y completa, porque ellos suplen mis caricias. De la amistad me quedo con la siguiente frase:
"Amigos son aquellos que sujetan tus alas cuando, a éstas, se les ha olvidado cómo volar"
26 de junio de 2010
Desilusiones




