
Ahora que llega la Navidad y con ella mi melancolía inexplicable por estas fechas, me he puesto a repasar todas las cosas que me han ocurrido a lo largo de este año, y que me han hecho la vida un poco cuesta arriba. La verdad, es que ha sido un año de preocupaciones, agobios, problemas económicos, más preocupaciones..... en definitiva
¡Horrible!
Todo empezó en el mes de Marzo, cuando mi marido, por un capricho de su jefe, se quedó sin empleo; por supuesto era un despido improcedente y el jefe así se lo reconocía, pero el susodicho, no sólo no quería pagarle las últimas nóminas de su trabajo, sino que tampoco quería pagarle la indemnización correspondiente porque, según él, no tenía dinero. Como se le dijo, los que no teníamos dinero éramos nosotros, que bastante teníamos con dos niños (uno bebé aún), la hipoteca, el coche, recibos, comida) y que no nos podíamos permitir el no cobrar. Al final, tuvimos que acabar denunciándolo, ya que si no, tampoco nos pagaría el Fondo de Garantía Salarial, así que encima de no tener un duro, lo poco que había hubo que dárselo a abogados, y parecía que aquello iba a durar una eternidad.
Para colmo de males, por esas fechas empezaron los problemas de salud de mis chiquitines. El mayor, que siempre padeció de la barriga, desde bebé, empezó a tener sangrados muy fuertes cada vez que iba al baño, y ahí empezó mi tremendo desasosiego, porque mis abuelos paternos murieron de cáncer de colon y de cáncer de estómago y, mi hijo, no parecía mejorar con los tratamientos que le daba el pediatra, así que me lo tuvieron que mandar al especialista en digestivo infantil. Los días que pasaron hasta que por fin nos vio me parecieron eternos; era un sin vivir pensando en la más remota posibilidad de que mi hijo hubiese heredado algo de las enfermedades de mis abuelos. El de digestivo tras examinarlo, me dijo que si con las pautas que me daba no mejoraba, me tendría que plantear hacerle una colonos copia...... PUFFFFF se me vino el mundo encima, pero gracias a dios mejoró. No es que esté bien del todo, porque cada dos por tres se queja pero está mucho mejor y los sangrados no se han vuelto a repetir.
Cuando acabamos con el mayor, empezó el pequeñín. Un día lo llevé al pediatra, porque se había pasado la noche con fiebre y echando las manos a los oídos y me dije: "otitis". Así fué, tenía una otitis bestial, pero lo gordo fue cuando me dijo el médico: "Ahora mismo está teniendo una Crisis Asmática.". "¿Perdone?"- le dije yo. "Pero si no es asmático." Pues eso, al parecer era lo de menos, tenía una crisis y si con lo que él le iba a hacer allí no mejoraba lo tendría que llevar por Urgencias al Hospital. Vamos, que os podéis imaginar el temblor de piernas que me dio: lo llevaba por una otitis y acababa en un Hospital?. Por suerte reaccionó a las medidas del pediatra y ahora los inhaladores son parte activa de mi familia....
A finales de primavera, mi marido empezó las gestiones para intentar entrar como socio en la Cooperativa donde llevaba años trabajando. Luchamos como posesos para que nos dieran el crédito necesario, que nos negaron en tropecientos mil bancos, hasta que dimos con uno que nos lo dio; el trabajo que costó encontrar un trailer que se ajustara a nuestro crédito......meses de búsqueda, de descartes, de decisiones.... Y cuando por fin lo tenemos todo, va su ex jefe y se dedica a recoger firmas de otros socios, con mentiras y embustes, para intentar impedir que entre. Mirad, fueron unos meses horribles, de angustia, llamadas de teléfono constantes de otros socios dándonos ánimos, que si ahora una Asamblea, que si presentamos recursos, puffffff el peor verano de mi vida.
Por fin, la justicia vio la luz y a día de hoy ya sólo nos quedan algunos trámites burocráticos para que todo empiece a funcionar. Pero mi marido siempre recordará este ve

rano por el insomnio, los nervios, falta de apetito, malhumor, y claro, la que escribe tirando por el carro meses y meses y meses.
Y claro, a todo esto hay que sumarle mis dos operaciones. La de Junio, que me operé el hombro derecho por un problema degenerativo, que parece va remitiendo, pero que menudo susto me llevé cuando estaba en la sala de reanimación cuando siento decir: "le está bajando mucho el pulso y en la operación estaba bien....... Atropinaaaaa" Aquello parecía Hospital Central.La verdad que pasé bastantes dolores y fue un poco lento, pero bueno, el hombro no me cayó. Y luego, en septiembre, la que ya conocéis de las piernas.....que ¡cómo no! también tuvo su pequeña complicación: se me infectó el corte de la ingle y se me puso un hematoma y una inflamación que no podía ni aguantar el roce de la ropa.....vamos, para llorar.
Así que, para terminar y no aburriros más, sólo espero que el año que viene sea un poquito mejor. Ya no pido un ¡añazo! sino simplemente que pueda tener una vida un poco más tranquila y sin tantos sobresaltos y agobios como éste.
Saludos a todos y os prometo que mi próxima entrada será más alegre, pero hoy necesitaba desahogarme.
Gracias.