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23 de noviembre de 2011

El camino más fácil.

 Hace un tiempo, escribí una entrada cuyo título era "Seca". Así me he sentido estos últimos meses en los que no he visitado mi rinconcito.

He sentido que las palabras estaban muertas en mi interior y dudaba de mi capacidad para expresar lo que verdaderamente sentía (cosa que jamás me había sucedido).

Me he aislado de muchas cosas, quizá porque a veces, la vida, tiene momentos en los que el pensamiento pareciera retraerse, para dejar solamente paso a la acción cotidiana: hay que hacer esto, a continuación esto otro, que no se olvide aquello.... y un sinfín de cosas y situaciones que se me han venido repitiendo, diariamente, en estos últimos tiempos. Podría decirse que me he dejado llevar por las circunstancias, en lugar de controlarlas yo a ellas.

 Hace dos semanas, tomé una determinación firme y tajante: "Hasta aquí llego y de aquí no paso". Me costó llegar a este punto pero, finalmente, acordé con mi "yo interior", que nunca más un hecho será una sentencia; que nunca más una mala palabra, un mal gesto me robaría un minuto de mi pensamiento ni me causarían desazón.

Una persona sabia, me dijo recientemente: "Olvídate de todo aquello que pueda causarte daño; déjalo correr como si de una lluvia ligera se tratara; da importancia a las cosas que verdaderamente la tienen y no te disgustes por cosas que no merecen malgastar ni uno sólo minuto de tu vida".

He madurado mucho ese consejo en mi cabeza y he empezado a establecer prioridades. Hay cosas en la vida que, inevitablemente nos causan dolor; pero creo haber aprendido a desestimar aquellas que no son los suficientemente importantes para dejarme invadir por él.

Sé que mi meta es difícil de alcanzar, pero no imposible. De hecho, en los últimos días, mi actitud a ese respecto a comenzado a cambiar y podría decirse que, incluso, me siento mejor conmigo misma.

He decidido recuperar el control de mi mundo, en la medida que de mi dependa y no volver a ser una persona fácilmente vulnerable. No se trata de creerme superior, si no de saber encontrar un camino más fácil de seguir en la vida que, de por sí, ya es lo suficientemente dura.

20 de junio de 2011

El Tiempo Pasa

    Necesito un día de cuarenta y ocho horas, para tener tiempo de todo.

    Los días se me pasan tan rápido que, tengo la sensación de que la vida pasa por mi lado sin tan siquiera rozarme. Siento que no puedo disfrutarla como debiera.

    Siento que, el trabajo, me absorbe tanto que, en ocasiones, me fallan las fuerzas para poder estar al cien por cien con mis  hijos, que son lo más importante. Pero, dadas las circunstancias, sigo obligada a continuar así, al menos durante un tiempo.

    Me siento agradecida porque, gracias al cansancio,
puedo ir saliendo de los baches que el destino se empeña en ponerme un día sí y al otro también. Pero reconozco que, en algún momento, tengo que pararme a respirar.

    Algunos días, estoy tan cansada que sólo me apetece llorar y llorar, pero no lo hago.. me trago las lágrimas y lo dejo pasar. Otras veces los dolores son tan intensos que quisiera no tener que moverme de la cama.

    Pero no puede ser. No me puedo dejar vencer. Hay que luchar como una fiera y tirar para delante, sobre todo, porque ese es el ejemplo que le quiero dar a mis chiquitines, no rendirse ante las adversidades y luchar para salir a la superficie.

    La vida es muy dura y o bien nos hace más fuertes o acaba con nosotros y, la segunda opción, no es viable para mí.
    Siento tener un pelín olvidados a mis amigos, pero, en serio, estoy totalmente absorvida y, cuando tengo diez minutos se los dedico al sofá, y me quedo dormida nada más sentarme.

    Un abrazo para todos y prometo volver en cuanto mi ritmo se relaje.

22 de octubre de 2010

Vértigo


Esta es mi nueva adquisición: "Vértigo". Vértigo que me producen mis queridas cervicales, que rechinan como puertas oxidadas.

Parece la palabra que, en los últimos tiempos, definiría mi vida, "vértigo", "al filo de lo imposible" jajajajaja. Al menos, a veces, hasta me río de ellos.

Lo bueno es que estoy demasiado cansada para llorar, deprimirme, quejarme, o enfadarme. Para éso hacen falta fuerzas, y, ahora mismo, no las tengo. No las tengo para compadecerme de mí misma, bastante lo he hecho ya. Pero sí, para mirar hacia arriba y coger el angosto repecho con mucha gana.

El problema de fondo no ha cambiado, pero sí la forma en que yo lo afronto. Peleando, luchando, me niego a que nadie me quite las cosas que, gracias al trabajo y el esfuerzo, he ido consiguiendo en la vida; son pocas, pero son mías.

Algunas de mis amigas me dicen que, desde que he empezado a trabajar, me ha cambiado hasta la expresión de la cara, dicen que parezco otra. Incluso, una de ellas, ha llegado a decirme: "Si la cara es el espejo del alma, estás encantada de la vida".

Y es cierto. Incluso con mi nuevo inquilino, el vértigo, que ha trae hecha polvo desde hace días, y mareada como si me pasara el día y la noche embriagada; con el stress de andar todo el día corriendo de un lado para otro (que me viene bien para mis kilitos de más); deseando que todos se acuesten para tener mis cinco minutos de paz (si consigo no dormirme en el intento); con el agotamiento que, algunos días, me ataca con nocturnidad y alevosía. Aún con todo eso, me siento más feliz que en los últimos meses, siento, al menos, que estoy intentando cambiar algo, que hago frente a mis problemas, me siento útil, hasta el punto de que he cogido otro trabajito para fines de semana. Dicen por aquí que "con poquito a poquito, se hace un muchito". No sé si será cierto pero yo digo : "VÉRTIGO, ATRÁPAME SI PUEDES, JAJAJAJAJAJAJAJA"

9 de octubre de 2010

He Vuelto


Hacía días que no me sentía tan cansada y, a la vez, tan feliz.

Ha sido una semana difícil, de mucho stress, pero ha merecido la pena, porque hacía mucho ya que no me sentía tan a gusto conmigo misma.

No se han resuelto mis problemas, ni de lejos, pero, al menos, he comenzado a vislumbrar una luz donde antes sólo había un lugar lóbrego y sombrío.

Mi cabeza a comenzado a emerger e incluso mis labios han recordado cómo se sonríe y se atreven a hacerlo, sin miedo.

Tengo las manos hinchadas y doloridas, pero me siente alegre; me siento valorada y apoyada; siento, com he dicho en otro lugar, que he empezado a tomar las riendas no sólo de mi vida, sino también de mí misma, que es igual o más importante aún.

Creo que empiezo a salir de esa burbuja asfixiante que me ahogaba y, aunque aún falta mucho para que todo se arregle, estoy feliz, porque al menos siento que pongo todo de mi parte para que así sea; que he puesto las primeras piedras de un nuevo edificio al que pondré por nombre "HE VUELTO" y esta vez para quedarme.

Gata Coqueta: He seguido tu consejo e intento que las pinceladas de amargura, no cambien el color de mi lienzo.
Mistake: Siempre serás bienvenida a mi casa y es cierto lo que dices: "de las cosas malas estamos obligados a aprender; así lo haré.
Africa: He sabido entenderla, como madre y todo va mucho mejor. Ella también ha entendido y ahora vuelve a ser mi pilar; a veces, no entendemos que las personas reaccionan de forma diferente a nosotros.
Menchu: con amigas como tú es fácil ser fuerte
Yeruti: tal y como dices, hay alguien que me ha traído un rayito de luz, y estoy de acuerdo con Ricardo Montaner: "esto también pasará".
Ion: Tú también has acertado, ella estaba sufriendo aún más que yo.
Leonor: Me he concentrado y me he puesto en marcha. Gracias por tus consejos, siempre acertados.
Geli: Yo también estoy segura de que saldremos por la puerta grande.
Canela: Cojo tu mano fuertemente, sigo la luz contigo y con el duende que nos guía a ambas. Hermanilla yo también te quiero.
Kangas: haré caso de tu amigo sonriendo en los días tristes y llorando de felicidad en los alegres
Astrágalo: intentaré no pensar ni buscar el por qué de las cosas, así tardaré menos en encontrar la solución. Gracias.

2 de septiembre de 2010

Para Tí, Sue.

Hace poco tiempo que he tenido el gusto de conocerte, y, sin duda, has marcado mi vida para siempre. La has marcado porque eres un ejemplo de superación ante la adversidad, tan grande, que dudo mucho que, cada persona que te haya podido conocer, no te admire.

Tienes la sabiduría de una anciana, a pesar de tus 33 años; la sensibilidad de un bebé, para captar el dolor ajeno y la capacidad inagotable de comprensión y entrega a los demás.

Y, desde mi rinconcito te quiero brindar un homenaje, con mi escueta entrada. Porque, como ya te he dicho en otros lugares, tu lucha es incesante e incansable; porque sacas las uñas contra los designios del destino cuando no te son favorables; porque te enfrentas a ellos, como una leona; porque te conmueven los problemas de otros como si de los tuyos se tratasen.

Tan sólo quiero decirte algo, Sue, GRACIAS, gracias por dejarme compartir un trocito de .